miércoles, 13 de mayo de 2009

La dieta de la luna resulta ideal para perder peso y desintoxicar nuestro organismo de manera rápida y sencilla. Todos sabemos que el beber agua es trascendental para nuestra salud, pero los beneficios son aún mayores cuando se sigue un ayuno durante el proceso en que la luna cambia de fase. Esto se debe a que la luna ejerce una fuerza de atracción sobre los líquidos y al igual que sucede con los movimientos de agua en el mar, es decir, con las mareas, lo mismo ocurre con nuestros organismos.

La dieta de la Luna consiste en realizar un ayuno durante 26 horas, las cuales se cuentan a partir del cambio de fase de la luna. Es fundamental iniciar el proceso a la hora exacta y es recomendable pesarse antes y después de seguir esta dieta, para de esta manera saber cuántos kilos se lograron eliminar (el peso bajado no se recuperará fácilmente, debido a que la dieta de la luna ayuda a que nuestro organismo continúe eliminando líquidos durante los días posteriores al ayuno).

Durante este período se debe ayunar y beber abundante liquido. Como resultado no sólo se bajan hasta 3 kilos, sino que también la piel se verá beneficiada enormemente debido a la eliminación de toxinas.

Los mejores momentos para realizar la dieta de la luna son durante las fases de Luna Nueva y Llena.

Si bien la dieta de la luna no es peligrosa y se puede realizar las veces que quiera, ya que se trata de un ayuno, no es apta para diabéticos

Qué se puede consumir?

-Agua mineral la que quieras, mínimo 2 litros (pero en total se deberán beber entre 3 ó 4 litros de líquido durante las 26 horas de ayuno)
-Cualquier infusión de hierbas.
-Jugos de fruta natural totalmente colados, sin pulpa y sin la fibra.
-Caldos de verduras caseros colados

Qué no se puede consumir de ninguna manera?


- Sal
- Azúcar
- Jugos o zumos con pulpa y azúcar agregada
- Lácteos
- Alcohol
-Gaseosas

Café y té, al igual que el uso de edulcorantes es mejor que sean evitados.

El yogur es una de esas delicias que en la antigüedad fue desarrollado para que la leche no perdiera sus nutrientes.

Parece que proviene de Asia, de tribus nómadas, y en su nombre se descubre la raíz búlgara 'jaurt'. En el Imperio Romano este alimento era ya muy apreciado, tanto que Plinio el Viejo lo consideraba divino y milagroso. El yogur se popularizó en el siglo XX, cuando el científico Metchnikov (premio Nóbel en 1908) demostró la posibilidad de que el alimento provocara longevidad en quienes lo consumían.

Tal vez no todo el mundo sepa que el yogur es un derivado lácteo que está hecho fundamentalmente con unas bacterias llamadas Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. Estos vacilos, que permanecen vivos aún después de la fermentación, tienen un efecto realmente saludable en nuestro cuerpo, y colaboran tanto con su protección y nutrición, como con su limpieza.

Entre sus ingredientes activos podemos mencionar el calcio, varias proteínas, grasas graduales, hidratos de carbono, minerales como el fósforo, el potasio, el zinc, el magnesio y el yodo, vitaminas A y B, niacina y ácidos pantoténico y fólico.

El yogur tiene grandes beneficios para el cuerpo humano. Por ejemplo, disminuye el colesterol, favorece la absorción de grasas, combate las diarreas y el estreñimiento, combate las infecciones y reconstruye la flora intestinal.

Además, se cree que protege contra la Tuberculosis, que beneficia a quienes sufren de cáncer, anorexia, y que también ayuda a los alcohólicos. El sistema inmunológico se ve fortalecido con el consumo de este milagroso lácteo, por lo que es útil en el tratamiento de ciertas alergias.

En conclusión, el yogur es realmente ese alimento milagroso que describían los antiguos, y debería ser parte de la dieta de cualquiera que aspire a tener una buena calidad de vida.

Quienes no pueden contenerse de comer , los inconstantes en sus dietas, las apasionadas de la alta cocina, o quienes tienen la obsesión de perder peso: todos encontrarán aquí una solución. ¡Adelante!

Todo el mundo sabe lo que se debe hacer para adelgazar: comer menos grasa, menos azúcar… menos de cada cosa. Pero la dificultad comienza cuando se trata de aplicar estos principios, de resistir el hambre y de no cansarse, cuando pasan algunos días de sacrificio.

Para triunfar en este propósito, cada cual tiene sus trucos personales, que han nacido de su experiencia. A continuación unos cuantos consejos proporcionados por médicos y dietistas, y por ex-gordos que consiguieron bajar de peso. Si alguno no le resulta efectivo, hay que tener en cuenta que todos los organismos no son iguales.


Hábitos que se deben aprender:

Oblíguese a comer sentado. Cuando lo hace de pie o caminando de prisa, se ingiere mayor cantidad de alimentos.

No coma rápido, mastique bien; si lo hace, se sentirá satisfecho más pronto y con menos alimento. ¡y nunca repita!

Siempre que sea posible, haga mercado después de haber comido; así tendrá menos tentaciones de adquirir cosas que engordan.

Antes de comprar alimentos haga una lista detallada de las cosas que necesita y no se salga de ella.

Después de cada comida es recomendable descansar 15 minutos y luego caminar durante tres cuartos de hora. Una actividad realizada después de una comida quema bastantes calorías.

Para saciar el hambre a la media mañana un puñadito de ciruelas pasas, un vaso de leche descremada o un mini-sándwich con pan integral, es lo más indicado.

Si a las medias nueves o en la merienda de la tarde come ciruelas pasas o una manzana o un albaricoque seco, o alguna otra fruta para engañar el estomago, es bueno conservar la última porción en la boca durante un rato.

Mientras come, se aconseja no realizar otra actividad, como ver televisión o leer; de esta forma podrá concentrarse en los sabores y disfrutará cada bocado. Se tiende a comer más cuando se hace mecánicamente.

Cuando esté comiendo, es aconsejable dejar descansar los cubiertos cada tres bocados ingeridos. Rompe el ritmo al alimentarse y obliga a comer menos.
La naranja ejerce propiedades beneficiosas para el estómago, siendo capaz de regular las funciones del mismo evitando muchas anomalías como: Gastritis y úlceras gastroduodenales. Además que al pensar en una naranja, rápidamente nos viene a la cabeza la vitamina C, aunque la naranja encierra muchos más beneficios aparte de este. La naranja tiene muchos nutrientes que la convierten en un alimento muy completo y recomendable para el consumo diario.

Para empezar, hay que decir que de cada 100 grs. de naranjas el 85% es agua, así que por ejemplo un zumo de naranja es una buena manera de hidratarnos después de hacer ejercicio y también nos proporcionará minerales y vitaminas, el complemento perfecto para recuperarnos.

Además, la naranja tiene un alto contenido en fibra: de los 20 gramos aproximados que necesitamos de fibra al día, un vaso de zumo de naranja nos aporta casi la mitad, siempre contando que incluye la pulpa.

La naranja procesada en zumo y tomada entre comidas, es capaz de aliviar el exceso de acidez gástrica y ayuda a la curación de las úlceras. Además puede ayudar al hígado con problemas, evitando malas digestiones, hinchazón, fermentaciones.

El zumo de naranja ayudará a producir más bilis, siendo útil en aquellos casos de insuficiencia biliar. Cuando se produce diarrea o estreñimiento, ejerce una función regularizadora del intestino estabilizando las funciones del mismo.

Igualmente puede ayudar a superar problemas de mala digestión, siendo capaz de eliminar aquellos residuos intestinales que son responsables de malestar. Para esto se recomienda beber zumo de naranja diluido al 50 % en agua.

Este jugo tiene propiedades alcalinizantes. Esto supone una ayuda en la depuración de la sangre ya que disuelve los ácidos e impide que estos se sedimenten en los riñones y produzcan piedras en el riñón o cálculos renales.

Durante el embarazo, muchas mujeres sufren varias molestias que deben tratarse con cuidado, puesto que la medicación no es siempre la solución más adecuada teniendo en cuenta que se está desarrollando una vida dentro del organismo de la mujer embarazada.

La principal ventaja de la homeopatía frente a la medicina convencional es que descarta los efectos negativos que tienen los medicamentos. El objetivo de esta técnica es ayudar al organismo a adaptarse a los cambios que se han producido en él, más que en aliviar los síntomas, que es de lo que trata la medicina convencional.

La homeopatía se basa en un estudio exhaustivo del paciente para así recomendarle el tratamiento más adecuado a él. En el caso de los niños, esta técnica se suele recomendar, puesto que no han sido tratados con muchos fármacos y es posible devolverles el equilibrio.

Por eso, elegir un tratamiento homeopático es elegir una alternativa segura,
sin riesgos y sin efectos nocivos ni tóxicos.

Cuando la gestación comienza, se inician con ella una serie de infinitos procesos que culminan con la formación de un nuevo ser. El éxito del equilibrio y la armonía que deben reinar en este nuevo ser dependen de una armonía espiritual y física, que es necesaria para la integridad del mismo.

Los remedios homeopáticos durante el embarazo y el parto son:

Eficaces.

Seguros.

No tóxicos, ni para la madre, ni para el feto.

Equilibran física y psíquicamente.

Benefician también al feto: son niños más tranquilos, más sanos.

Los partos son mucho menos dolorosos, más placenteros.

Las contracciones son más regulares y rítmicas.


Para conseguir este estilo de vida es necesario tener en cuenta la salud de modo integral, ya que de esta forma gozarás de mejor manera tú forma y calidad de vida. Cada acción recuerda es una reacción por eso esta vez te traemos los secretos para una Vida Saludable.

1.- Llevar una vida activa
El sedentarismo sólo trae inconvenientes para nuestro cuerpo, por eso busca el modo de realizar ejercicios en tu casa o bien, hacer deporte fuera de ella.

Los ejercicios, sobre todo aeróbicos, lo ayudan a mantenerse sano, fuerte, además de reducir el estrés, bajar de peso, prevenir enfermedades y, por supuesto, vivir más tiempo.

2.- Vigilar la alimentación
Busca el modo de llevar una dieta balanceada, que no deje de lado ningún alimento necesario para tu cuerpo, es decir, que incluya vegetales, frutas, carnes blancas, legumbres, fibra y mucho líquido


3.- Reducir la ingesta de grasas saturadas
Los expertos aconsejan aprovechar el caldo de la cocción que contiene los nutrientes que se desprenden de los alimentos al cocerse, y utilizar una tapa al cocerlos, para recuperar el vapor condensado, rico en elementos nutritivos. Por eso es mejor cocinar los vegetales al vapor que hervirlos.

4.- Comer más frutas y verduras
Las frutas nos entregan un sinnúmero de vitaminas y minerales, además de rica fibra, ideal para mantener una digestión normal.

5.- Preferir los granos enteros y grasas buenas
Come bien en todo sentido, siempre con más frutas, vegetales, cereales, carnes magras, manteniendo al límite las calorías y grasas saturadas y observando el tamaño de las porciones que te sirvas.

6.- No fumar
El fumar puede causar ataques cardíacos, derrame cerebral, enfisema, bronquitis crónica y cánceres del pulmón, de la laringe, de la boca, del esófago, de la vejiga, del páncreas y de la cerviz.

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